Crear siempre revela algo

 

No sé si alguna vez te pasa, pero muchas veces nos refugiamos en la intimidad de nuestra creación y nos cuesta dar el paso de ir a ver exposiciones y muestras.

 

Y te entiendo, a mí también me pasa: el cansancio, las ganas de quedarme en casa, de mirar algo en la televisión… todo nos invita al camino más fácil.

 

Pero algo sucede cuando nos animamos a salir, a encontrarnos con otras obras y otros artistas. Porque el arte tiene esa fuerza que se siente y nos expande. Nos inspira. Nos mueve. Nos abre.

 

Cada exposición es como ir a un spa creativo: se vuelve con energía y muchas ganas de crear y compartir.

 

Y ver cómo mis alumnas exponen sus obras, muestran su proceso y su pasión, es un recordatorio perfecto de eso: el encuentro con otras personas que crean nos recarga, nos inspira y nos recuerda por qué hacemos lo que hacemos.

 

Compartir con colegas, intercambiar miradas, hallazgos y experiencias… es increíble.

 

Y para que eso pase, hay que dar un primer paso.

 

Aunque no conozcamos a nadie, el primer paso es ir: presentarnos, escuchar, mirar, dejarnos tocar por las obras.

 

Porque es ahí, en ese encuentro, donde la creatividad se sacude y toma impulso.

 

La creatividad es memoria: nace de lo que vimos, sentimos, tocamos, aprendimos y guardamos sin darnos cuenta. Crear es volver a esas huellas, mezclarlas y transformarlas en algo nuevo.

 

La creatividad y el arte nos ayudan a procesar la vida.

 

Crear no siempre resuelve, pero siempre revela algo.

 

 

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